Desazkundea Bilbon-Decreciendo en Bilbao!

Si os interesa todo lo relacionado con el Decrecimiento, Ecofeminismo y alternativas al modelo actual, os animo a asistir los próximos días 23 y 24 de Marzo en Bilbao al II Encuentro de Decrecimiento y Buen Vivir. El encuentro está organizado por varias organizaciones sociales implicadas con el decrecimiento y se va a celebrar en el IES Karmelo Ikastola.

El año pasado, en el I Encuentro estuvieron Serge Latouche, Alicia Puleo, Yayo Herrero, Florent Marcellesi y muchas otras, llenando Sarriko de una gran ilusión y ganas de decrecer.

Este año se recupera a Yayo Herrero y se unen Carlos Taibo, Marta Pascual y Katu Arkonada, a las jornadas. Además se va a tener la participación de personas que nos van a contar de primera mano experiencias integrales en decrecimiento como las de la ecoaldea Lakabe, la ciudad en transición de Totnes, y la Cooperativa Integral Catalana.

Todo tiene muy buena pinta así que os animo desde aquí a que participéis!!

+Info:

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Desarrollo, cooperación y tecnología

El próximo viernes 2 de Marzo comienza el XIII Seminario sobre Desarrollo, Cooperación y Tecnología organizado por Ingeniería Sin Fronteras-Mugarik Gabeko Ingeniaritza(ISF-MGI) El seminario está dividido en tres bloques: Cooperación, Desarrollo y Tecnologías para el Desarrollo Humano (TpDH), en los que cada bloque está formado por tres sesiones, una por viernes.

ISF-MGI lleva ya trece años dando esta formación tanto a los alumnos y alumnas de la UPV-EHU que se quieran acercar como al público interesado y puedo deciros por experiencia propia que merece la pena apuntarse. Los ponentes son gente con experiencia y que fomentan la participación y una visión crítica de la sociedad en la que estamos, además de ayudarnos a entender mejor el mundo en el que convivimos.

¿Qué es el desarrollo? ¿Quién y cómo se define? ¿Qué consideramos cooperación? ¿Qué es el Desarrollo Humano? ¿Se diseñan las tecnologías pensando en los seres humanos?

La respuestas a estas y muchas más preguntas las podréis ver a lo largo del seminario; que además tratará de buscar soluciones a los problemas existentes y conocer nuevas formas de hacer cooperación así como de utilizar la tecnología.

Para mí ha sido una de las mejores formaciones a las que he asistido y la verdad es que cambió bastante mi visión de la vida tras asistir al seminario… es por eso que no me canso de recomendarlo!!! 🙂

Además este año se va a intentar incluir alguna sesión junto con las jornadas de decrecimiento que se están preparando para este año en Bilbao, y que puede ser un aliciente adicional. (Aquí está el link a las del año pasado)

 

 

¿Qué nos jugamos en Garoña?

Nuclear

¿Hacia qué modelo energético nos dirigimos?

Un mes después del día del medio ambiente, el 5 de Julio termina el permiso de explotación de la central nuclear de Garoña y el Gobierno debe decidir si permite que la central más antigua de España alargue su funcionamiento durante diez años más. Todo el revuelo que se está formando en torno a ella no se debe únicamente por el cierre de una central nuclear. Encubierta por tantas palabras, datos, informes e iniciativas, nos encontramos en la situación que, sea cual fuere la decisión tomada, será una decisión que puede marcar una tendencia para las centrales que quedan en el territorio español y el futuro de la energía nuclear en España. De producirse la prórroga, (con peaje o sin peaje) la energía nuclear obtendría un impulso importante, además de producirse un precedente para que las demás centrales puedan prorrogar a su vez su funcionamiento. Por otro lado, en caso de no producirse la prórroga, que supondría el cierre de Garoña, el futuro de la energía nuclear en España se presentaría de un color gris muy oscuro.

Los últimos años, la industria nuclear ha sido capaz de utilizar la presión internacional con el cambio climático en su beneficio. La nula emisión de CO2 de las centrales nucleares (mientras producen energía, no en la obtención del combustible) ha propiciado que la opinión pública comience a ver la fisión del uranio como una solución barata, segura y limpia para hacer frente al cambio climático.  

El supuesto bajo precio de la energía nuclear, está siempre condicionado por las altas inversiones, en la mayoría de los casos con ayudas estatales, que hay que realizar para construir la central. Hay que tener en cuenta, además que el bajo precio del combustible (el uranio principalmente) depende directamente del precio del petróleo. El caso Finlandés con Olkiluoto, el paladín de la energía nuclear europea del siglo XXI, con muchos problemas y un aumento considerable en el presupuesto inicial no hace pensar que la inversión que se realiza en la nuclear sea rentable.[i]

Sobre la seguridad de las centrales nucleares hay opiniones muy diversas, y lo cierto es que tras Chernobyl la seguridad de las centrales ha aumentado considerablemente. No obstante, aunque el riesgo de que ocurra un accidente sea cada vez menor, ninguna aseguradora se hace cargo de los daños que pueda ocasionar un accidente nuclear.

Por otra parte la ausencia de emisiones de CO2 de las centrales nucleares es bastante engañosa, ya que no se tiene en cuenta el consumo energético, y las emisiones que supone la creación de las pastillas de uranio enriquecido. Para conseguir el combustible el proceso es largo: la extracción y el enriquecimiento de Uranio, la fabricación de combustible, la fusión en la central nuclear y el reprocesamiento del Plutonio; y nos quedan el desmantelamiento de las centrales, y el control de residuos radioactivos, todas ellas actividades consumidoras de energía, que emiten gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Teniendo estas consideraciones en cuenta y volviendo al caso de Garoña, ¿es una apuesta necesaria la energía nuclear?

La energía nuclear lleva consigo un modelo energético anticuado, en el que la instalación de una central energética es decidido por multinacionales y estados que disponen de la tecnología, muchas veces conseguida a través de y para fines militares. Una energía en manos de estados que deciden quién puede y quién no disponer de la energía. Un modelo arcaico en el que la central da de comer a cuatro “privilegiados” pueblos a base de jugosas subvenciones, aplastando cualquier tipo de contestación popular cubriéndola de euros. Es ese el modelo en el que confiamos para nuestro futuro? El mío no por lo menos.

Somos muchos los que confiamos en un modelo más social, atomizado y popular en el que la suficiencia energética de los pueblos les permita ser más libres. Y para eso, creo que las renovables son la apuesta. Pueblos que gestionan la energía producida, sostenibles y con cultura energética. Cultura para saber ahorrar, consumir y ser más eficaces en el uso de la energía.

La apuesta por la nuclear, en cambio, me recuerda a un remoto pasado de caciques y oscurantismo, de artefactos de fisión que esperamos cual mesías salvador, de terribles accidentes cuyas consecuencias todavía persiguen a generaciones… Puede que todo esto no encontremos nada en el recuerdo de las nuevas generaciones, pero… puede ser que lo vivan si nuestra apuesta de hoy se dirige por los mismos caminos que la de nuestros predecesores.

Más información sobre el abandono de la energía nuclear:

[i] Ver artículo de Iban Rui Wamba en: http://www.naider.com/ateneo/articulo_blog.asp?id=335

Foto de la central: Truthout
Foto “nuclear”: Sakucae

Almacenamiento de carbono

La captura y almacenamiento de carbono puede ser una de las tecnologías presentes con más futuro en la lucha contra el cambio climático. Está considerada una tecnología de transición que puede ayudar a mitigar el problema de las emisiones a medio plazo, durante la transición de una economía dependiente del carbono a una economía basada en las tecnologías más limpias. Todos los expertos coinciden en que va a ser necesario un período de tiempo en el que convivan tipos de tecnologías basadas tanto en la combustión de combustibles fósiles como en energías renovables. No obstante, ateniéndonos a las previsiones del IPCC, no podemos tardar muchos años más en alcanzar el pico máximo de emisiones de CO2, de lo contrario, el riesgo de superar la temperatura objetivo en el 2100 (2ºC más que en la época preindustrial) debido a la inercia climática será demasiado elevada.

En este contexto la captura y almacenamiento de carbono cobra especial importancia, ya que permitiría el tránsito de una etapa basada en las emisiones de CO2 a otra basada en las tecnologías limpias, de una manera más cómoda y menos radical.

Pero… ¿qué es exactamente la captura y almacenamiento de carbono?

La captura y el almacenamiento de carbono engloba varios procesos tecnológicos para conseguir capturar el CO2 de la industria (y del transporte en algunos casos) e inyectarlo en formaciones geológicas especialmente estables. También existen otros métodos para el almacenamiento, como el almacenamiento en columnas de agua o en minerales; no obstante, este tipo de almacenamientos han sido descartados, por ahora, debido a su riesgo medioambiental. Los principales métodos para la captura en procesos industriales son “la captura post-combustión”, la “captura mediante oxicombustión”, la “captura pre-combustión”

En la captura post combustión, el CO2 se realiza después de la combustión de los combustibles fósiles. Este sistema es el que se aplicaría a las centrales térmicas de carbón, por ejemplo. El CO2 se captura en los gases de combustión de las centrales o de otras fuentes puntuales. Es una tecnología probada que se utiliza en otras aplicaciones industriales, aunque no en la misma escala de la que podríamos estar hablando en el caso de instalarlas en una central de producción energética.

En la oxicombustión, el combustible se quema en una atmósfera rica en oxígeno en lugar de aire. Con este método, el gas de combustión que se quiere capturar, y que se compone principalmente de dióxido de carbono y vapor de agua, pasa por un pre-proceso de refrigeración en el que el vapor de agua se condensa. El resultado es un flujo casi puro de dióxido de carbono que puede ser transportado al lugar de secuestro para poder almacenarlo. Es una tecnología prometedora, pero el “pre-proceso” inicial de separación del aire requiere mucha energía.

La tecnología de pre-combustión es utilizada principalmente con los fertilizantes químicos, los combustibles gaseosos (H2, CH4) y la producción de energía. En estos casos, el combustible fósil es parcialmente oxidado. El gas de síntesis resultante (CO y H2) se convierte en CO2 y H2. Posteriormente el CO2 resultante puede ser capturado a través de un flujo relativamente puro, mientras que el H2 puede ser utilizado como combustible. Con este método, el CO2 se captura antes de empezar la combustión.

Fijando un poco la vista en el ámbito europeo, es necesario recordar que todas estas tecnologías se encuentran dentro del paquete climático que aprobó la Unión Europea en enero del 2008. Este fue un paquete de medidas transversal, en el que la reducción de emisiones, las energías renovables y los biocombustibles cobran principal protagonismo, aunque existe una partida, que es menos conocida, y con una tecnología más incipiente, referida a la captura de carbono*[1].

El objetivo marcado por el ejecutivo comunitario es el de impulsar un total de quince proyectos de captura y almacenamiento de CO2 para 2015, de manera que para 2020 sean viables a nivel comercial. Para ello, Europa ha creado una red de proyectos relacionados con la captura y almacenamiento de carbono, con el objetivo de crear una serie de proyectos que puedan estar operativos para el 2015.

El Comisario de Energía, considera “imprescindible y necesaria” está tecnología y ha aprobado varias iniciativas que van a recibir en su conjunto más de mil millones de euros. Los proyectos más avanzados en este ámbito los encontramos en Noruega, donde se ha construido el mayor prototipo del mundo utilizando para ello una central térmica en la ciudad de Mongstad, con el objetivo de que capture unas 100.000 toneladas de CO2 anualmente durante los cinco años de ensayos previstos. Además de captar el CO2, otro de los objetivos a conseguir de esta planta experimental es que el almacenamiento sea económicamente competitivo, punto que dependerá en gran medida del precio que alcance el carbono, de la evolución del mercado y de las políticas a nivel mundial, que tras el fracaso de la cumbre de Copenhague tienen un futuro incierto.

En España, también disponemos de un proyecto de almacenamiento de carbono promovido por Endesa y la fundación Ciuden: se va a llevar a cabo un proyecto experimental en la central de carbón de Compostilla utilizando tecnologías de oxicombustión. El objetivo principal del proyecto es experimentar con las tecnologías de oxicombustión; para ello cuentan con un presupuesto superior a los 100 millones de euros. Además la directiva Europea ha sido traspuesta, y se dispone de un Proyecto de Ley Almacenamiento de Carbono, aprobado en 9 de Abril del 2010.

Tras este breve resumen de la situación europea, se pueden sacar varias conclusiones que nos pueden dar algo de luz en relación al futuro y a la situación de la captura y almacenamiento de carbono. Es una tecnología incipiente, cuyos beneficios están todavía por demostrar ya que los proyectos existentes hasta la fecha están en una fase “piloto” o experimental. Otro de los puntos importantes a tener en cuenta es la viabilidad económica de estos proyectos, y más teniendo en cuenta la poca disposición para llegar a acuerdos de los países más contaminantes, como se ha demostrado en la cumbre de Copenhague. Si no se llega a un acuerdo para el establecimiento de en un precio por tonelada a nivel global, la viabilidad de esta tecnología quedaría en entredicho, ya que se estima que para que sea rentable, los precios por tonelada de CO2 deberían rebasar los 30 $.

Por otra parte, aunque el IPCC haya manifestado que el 99% del CO2inyectado puede ser retenido 1000 años, surgen ciertas dudas respecto a la seguridad del almacenamiento, ya que un escape podría producir un grave impacto ecológico ( la acidificación de las aguas, degradación de ecosistemas marinos..). Si se quiere evitar esto, los lugares de almacenamiento también deberán ser controlados con el fin de evitar los escapes, y esto afectará al coste del proyecto. Por otra parte, existen otros problemas, como es la pérdida de eficiencia de las centrales, ya que parte de su energía deberá ser utilizada en procesos como la inyección del carbono, y aunque por ahora se calcule que la pérdida de eficiencia ronda el 15-20%, puede que con el avance de la tecnología esta pérdida se pueda reducir significativamente.

En mi opinión, la captura y almacenamiento de carbono debería ser una tecnología de transición, y su puesta en marcha a corto-medio plazo; de lo contrario, las reducciones que esta tecnología posibilitaría no conseguirían aportar lo suficiente para alcanzar los límites marcados por el IPCC. Al utilizar estas tecnologías tenemos que tener en cuenta que estamos hipotecando nuestro futuro y deben utilizarse con cautela, preferiblemente en centrales que estén actualmente activas.


No tiene sentido seguir construyendo centrales térmicas de carbón
con este sistema, con la justificación de que no emiten CO2. Por último, antes de apostar seriamente por una tecnología de “urgencia” como esta, convendría revisar los objetivos, así como el esfuerzo y el capital invertido en ella, ya que existen muchas otras opciones de producción más sostenible en las que la inversión podría resultar mucho más rentable a largo plazo.

Por último hay que recordar que en el estado de crisis financiera en el que se encuentra Europa en estos momentos, la disposición de recursos para proyectos piloto de este estilo, será mínima, y en estos casos; el tiempo juega en contra.
[1] Existe también una directiva relativa al almacenamiento y captura de carbono aprobada el 23 de abril de 2009, en la que se trata más en profundidad el CCS.

Foto Secuestro de Carbono: Wikipedia

Foto de entrada: Sparty Lea, via Flickr